Epilepsia y Sexualidad

14.03.2020

La incidencia de disfunciones sexuales parece ser mayor en personas con epilepsia que en personas con otras afecciones neurológicas crónicas. 

Los estudios indican que, aproximadamente, un tercio de las personas con epilepsia pueden sufrir problemas relacionados con una reducción del deseo sexual y/o excitación sexual. Las personas con epilepsia bien controlada solo experimentan pequeñas alteraciones en su relación sexual. Desde Hipócrates hasta prácticamente nuestros días la asociación de epilepsia y sexualidad se ha desbordado con opiniones erróneas y sin fundamento científico, debido a la falta de información y a las erróneas interpretaciones de las mismas.

Tipos de disfunciones sexuales

En el caso de personas con epilepsia, las disfunciones sexuales se deben a diversos factores. La baja autoestima, la depresión, la ansiedad, la sobreprotección de los padres y una vida social limitada pueden afectar al desarrollo de una vida sexual normal.

También puede influir negativamente en la conducta sexual el hecho de que las sensaciones sexuales se relacionen con parte de una crisis real o con el aura que precede a la crisis. A un gran número de afectados les preocupa que la actividad sexual pueda favorecer el que se produzca una crisis, especialmente si se pueden desencadenar por hiperventilación o esfuerzo físico.

La sexualidad se puede ver afectada, además de por factores psicológicos, por las alteraciones que se producen en las funciones neurológica y endocrina como consecuencia de la epilepsia.

Trastornos relacionados con el deseo sexual

Se denomina deseo sexual a la disposición a mantener relaciones sexuales. También se conoce como líbido o apetito sexual. El deseo de actividad sexual es variable y resulta difícil definirlo en términos absolutos. Sin embargo, se podría afirmar que cualquier persona que no piense en el sexo o que no desee mantener relaciones sexuales entre una y tres veces al mes como mínimo, puede tener un apetito sexual anormalmente bajo.

El deseo sexual se puede ver afectado por factores psicológicos como la depresión o la ansiedad, pero también requiere el correcto funcionamiento de regiones específicas de la corteza cerebral, lóbulo frontal y lóbulos temporales. Las personas que sufren crisis parciales complejas parecen ser más propensas a tener problemas relacionados con el deseo sexual, especialmente cuando las crisis se originan en el lóbulo temporal.

Trastornos relacionados con la excitación sexual

Se denomina excitación sexual a la capacidad de responder fisiológicamente a estímulos sexuales adecuados con cambios coordinados en los sistemas vascular, nervioso y muscular. Las respuestas fisiológicas normales se localizan en la corteza cerebral, el tronco cerebral, la médula espinal y el sistema nervioso autónomo. Para que la excitación sexual sea normal, es necesario tener niveles adecuados de hormonas pituitarias (gonadotrofinas y prolactinas) y hormonas esteroideas sexuales (estrógenos y progesteronas en mujeres y testosteronas en hombres y mujeres)

Un estudio en el que se evalúa la función sexual en mujeres con epilepsia indica una alta incidencia de dispareunia (dolor durante el coito), vaginismo (espasmos vaginales durante el coito) y falta de lubricación vaginal. Las mujeres afirmaron no tener ningún problema relacionado con el deseo o las sensaciones sexuales. Estas averiguaciones sugieren una disfunción en relación con la excitación sexual fisiológica y descartan un trastorno psicosocial primario.

Los hombres con epilepsia afirman tener problemas para conseguir y mantener las erecciones y para eyacular. Estos afectados no sólo admiten tener dificultades para conseguir la erección durante las relaciones sexuales, sino también con las erecciones nocturnas.

También se ha observado una posible relación (en base a datos estadísticos) de la epilepsia con el trastorno de excitación genital persistente en mujeres, aún no incluido en el DSM-5

Medicamentos antiepilépticos y sexualidad

Algunos antiepilépticos clásicos están asociados a la disfunción eréctil y a la disminución del deseo sexual, no obstante, está científicamente comprobado que los nuevos fármacos antiepilépticos de tercera generación, en comparación con los anteriores, tienen escasa incidencia en la función sexual; sin embargo, es necesario tratar este aspecto de manera individual con cada afectado de epilepsia.

Los medicamentos antiepilépticos pueden afectar a la conducta sexual de varias formas: alteraciones en la fijación y el metabolismo hormonal y efectos directos sobre la función cortical. Los medicamentos antiepilépticos están relacionados con el aumento de los niveles de prolactinas y gonadotropinas, hormonas que pueden inhibir la conducta sexual.

Los medicamentos antiepilépticos influyen en cambios hormonales que pueden afectar a la función sexual haciendo que disminuya el interés y la excitación sexual en mujeres y hombres. La disminución del deseo y la excitación sexual es mayor en pacientes que utilizan medicamentos antiepilépticos sedantes como barbitúricos, aunque esto también puede ocurrir con cualquier medicamento antiepiléptico en determinadas personas. Es importante considerar medicamentos antiepilépticos alternativos, ya que un paciente puede tener problemas sexuales con una medicación y, sin embargo, tener una vida sexual completamente normal con otra medicación.

Si se producen descargas epilépticas en aquellas regiones cerebrales que están relacionadas con la sexualidad (lóbulo frontal y lóbulos temporales), es posible que se vea afectada la función sexual. Los mecanismos subyacentes específicos aún no se conocen, aunque es probable que estén relacionados con cambios en los neurotransmisores y alteraciones en los niveles de las hormonas pituitarias y sexuales.

Cuando se producen múltiples crisis, aumenta de forma momentánea la prolactina en suero, que se ha relacionado con el descenso del deseo sexual y la impotencia. Un mayor control de las crisis puede mejorar en gran medida una disfunción sexual, incluso en el caso de que sea necesario administrar mayores dosis de medicamentos antiepilépticos para conseguir el objetivo.

Tratamientos terapéuticos adicionales

El tratamiento terapéutico empieza por explicar al paciente que la disfunción sexual puede estar relacionada con la epilepsia, lo que supone un alivio para el paciente que haya atribuido estos problemas a otros factores personales. Un historial sexual puede determinar si la disfunción es crónica o temporal y si existen otros factores que estén influyendo (como estrés agudo o crónico, enfermedades recientes, otros medicamentos que no sean los medicamentos antiepilépticos, consumo de sustancias, etc.)

Se deberá realizar un reconocimiento neurológico y físico y los estudios de laboratorio adecuados para descartar cualquier otra condición médica que pueda causar disfunción sexual (diabetes, hipertensión, hiperlipidemia y trastornos del sistema endocrino). Se deberán medir los niveles de testosterona, estrógenos, prolactina y hormona luteinizante. Es posible que se prescriba una consulta ginecológica o urológica.

Existen productos lubricantes que pueden aliviar la sequedad vaginal y la dispareunia. Las dificultades eréctiles pueden responder a medicaciones que facilitan la vasodilatación y relajación del músculo.

Si no existe ninguna causa orgánica de disfunción sexual que se pueda corregir, la persona afectada puede ser remitida a intervención psicoterapéutica como terapia de pareja o educación sexual.

https://epilepsia.blog.com.es/2009/11/21/epilepsia-y-sexualidad-7424354/